sábado, septiembre 09, 2006

Feliz viaje.

Hay ocasiones en que una persona se pregunta la razón por la que está en cierto momento, en cierto lugar y en cierto tiempo.

De regreso a parral, yo iba bien feliz. ¿Por qué? sépa, solo sé que me agradaba ir sólo. Fué la primera vez que manejo en carratera sin compañía. En ocasiones iba a madre, desafiando ese algo que no sé que será. Otras veces iba tan despacio que ví como una manada de caracoles pasaban a mi lado y dejaban el asfalto tan resbaloso como una puta de cincuenta pesos. Excelente, no hay mucho tráfico. Puedo hacer buen tiempo si quiero.

Como por arte de mágia, una pinche tormentota asoma en el horizonte. Ni madre, a mí no me alcanzas hija de la chingada. De pronto el cielo se oscurece. Estaba rodeado. Tremendo chubascón se precipito como si fuera una estampida de antílopes perseguidos por leones. No hay bronca, pienso yo, no está mal la carretera.

Como si Zeus oyera mi pensamiento, lo toma como un reto y de pronto me ví envuelto en medio de una tormenta tan ojetemente grande que pensé que pronto tendría que continuar mi trayecto nadando. Los limpiaparabrisas ya no valen madre. Te dije pinche clon, te lo recordé y no me hiciste caso. Hace una semana que yo te había advertido de esto y a tí te valió madre. Yo me largo de aquí. No, no puedes, estamos en esto juntos, quiero ver como te marchas. Sólo observa.

De pronto me sentí sólo. Una soledad tan culera como nunca había sentido. Parece de noche. Todos lo vehí-culos traen sus luces encendidas y apenas alcanzo a verlos. Veo algo grande. Un auto-bus... no, es algo más grande. Un puñetero camionsote de bimbo con doble remolque pasa amadrizado y me lanza un meteoro que estrella mi parabrisas. Puta madre.

Cómo rayos llegué a esto? nadie contesta. El silencio solo es perturbado por mi disco nuevo de 89 pesos y la tormenta que aumenta su furia a cada minuto que pasa. Esto no debió suceder así. Escucho el recuerdo de una voz, pero no le presto atención. Ya no importa.

Me pregunto qué sucedería si esta noche no llegara a mi hogar. Ni siquiera reconozco un hogar. El hogar es donde está tu corazón. Por eso yo no reconozco un hogar.

¿Qué sucedría cuando mis amigos notaran mi ausencia? ¿Tengo amigos? nadie responde. Si los tengo, pocos, como todos. O al menos eso creo. Cuánto tiempo transcurriría para que mi recuerdo se borrara de sus mentes. Ni siquiera sé si he dejado algún recuerdo que valga la pena.

¿Qué sucedería cuando aquellas personas que dependen de mí notaran mi ausencia? No, ya nadie depende de mi. Ni en lo más mínimo, en absoluto, el mundo seguiría su curso como siempre. Da igual si mi personalidad perdura o se pierde para siempre.

¿Qué sucedería cuando mi familia notara mi ausencia? Llorarían, sufrirían, se lamentarían y lo dejarían pasar. Al igual que desde tiempos inmemorables, no sucedería nada. La muerte nos va reclamando uno a uno, nadie se escapa. Y apenas unos cuantos son dignos de ser recordados. Para todos los demás, para la inmensa mayoría, apenas unas pocas personas lamentan esa cosa que algunos gustan de llamar pérdida.

¿Qué sucedería cuando yo notara mi ausencia? No mucho, tal vez me sentiría liberado por un momento, por una fracción de nanosegundo mientras el velo negro envuelve mis párpados para que ese ser que llamo YO y que nunca le importó a nadie se pierda como se han perdido tantas cosas. Algunas presumiblemente invalorables, otras, que no valen más que la materia que ocupan. Pero que al final todas son olvidadas. Tal vez sería mejor que yo no regresara esta noche. Tal vez en un futuro distante cada parte que me conforma se reagrupara de una mejor manera. Más bella, más perdurable, más valorada. Tal entonces las cosas serían diferentes y si que valdría la pena llegar a mi hogar.

Vamos hijo de puta, te reto a que me destruyas. Mi puñetera voluntad te desafía, muestrame todo tu poder y veamos si puedes hacerme desaparecer.

La tormenta sigue aumentando su fuerza. Las descargas eléctricas me ensordecen e iluminan el cielo, dando cuerpo a formas tan abominables y obscenas que por milenios han infundido temor, respeto, adoración y un sin fin de sentimientos más que han hecho que creamos que somos dominados por algo más grande que nuestra propia estupidez.

Aún sigo aquí, pero ya no me siento tan seguro. Mi ánimo comienza a menguar. Un estúpido anciano en silla de ruedas avanzaría a mayor velociadad que yo en esta maldita tormenta. Maldita. No alcanzo a comprender su significado pero se me hace tan apropiado su adjetivo que hace que me olvide de mis lecciones de español y de que nunca ha sido correctamente defino de qué lado está la maldad o la bondad. Comienzo a divagar, ya no entiendo ni mis propios pensamientos. Me pregunto si ya estaré muerto.

No, aún no. Me orillo a la primera oportunidad, quiero bajar del auto pero la tormenta es más fuerte de lo que pensé. El viento aúlla como una bestia embrabecida y me aplasta la pierna con la puerta. Me quedo adentro y aseguro la puerta. Estoy encerrado. Y sólo. No, no puedo quedarme aquí. Si lo hago las llantas quedarán atrapadas en el lodo. No, prefiero morir a pasar la noche aquí (creo que debería poner en orden mis prioridades).

A punto de regresar al camino, una camioneta pasa tan cerca de mí que hace que el conductor me esquive describiendo una amplia curva. No puedo oírlo pero seguro que aún tiene la mano pegada al cláxon. Demonios, el corazón me palpita tan fuerte que me hace pensar que aquel conductor debe estarle rezando a un dios inexistente ahora mismo. Jajaja. Casi puedo escuchar lo que le dice a sus acompañantes: "Dios mío, como puede haber gente tan estúpida". Já, si lo supiera, yo tendría una buena razón para llegar a mi hogar.

¡Qué coños te sucede! ¿tienes que enviar a alguien a hacer tu maldito trabajo? ¡Sigo esperando hijo de perra!.

Alguien aún no se decide. Parece que este es mi castigo. Cuatro horas y media después de haber salido, me encuentro en mi casa. No hay nadie. Sólo encuentro una nota de mis padres. Salieron al rancho de mi abuelo. Al parecer se llevó a alguien más y no a mí. La segunda persona que se supone que conocía en lo que va del mes. La otra fue una maestra de secundaria, una tía lejana, já.

Supongo que es una advertencia. Bonita forma de hacerme llegar mensajes. El hijo de puta tiene estilo.

Cuando entro a mi cuarto, el maldito ya estaba ahí: "¿Qué tal te fué, eh? deberías ver tu rostro, jajaja?". El muy hijo de la chingada ya estaba ahí.


El Clon y Yo.

9 comentarios:

SLSC dijo...

Sayonara.

Katalina dijo...

No te vayas!!!
Noo, no quiero notar tu ausenciaaaa

Kix dijo...

Wow.... la depre anda por todos lados eh...

Patrulla dijo...

No ps que chido post, el mejor que le he leído a ud. y bueh, eso no quiere decir nada porque mi opinión es nada, pero al mismo tiempo es todo, sí, algunas veces he sentido esa soledad y vulnerabilidad cañonas, y se siente bien retegacho, una especie de disasociación de uno mismo, esto soy yo? esta gelatina temblorosa, manojo de nervios? o soy la que hace unas horas reía despreocupada? o soy la que se aborrece por no saber dar una respuesta acertada? y todas esas interrogantes que nos atosigan justo en ese momento en que uno sabe que no es NADA.

Besos y me quito el sombrero. (mentira vil, no traigo sombrero, de hecho nunca uso sombrero)

Patrulla dijo...

y yo si lo extrañaría rete harto, pero igual es NADA. así como Yuri, se fué, ya no está, y la etapa de negación cada vez se extiende más, y sin embargo sigo viva, que extraño, no? como sobrevives a algo que piensas que nunca sobrevivirías? y como seguir riendo, y cantando y comprando cosas, y preocupandose por el trabajo, porque los zapatos combinen con la bolsa, porque la sombra de ojos también combine, y qué todo eso si ya no está Yuri?
(estoy hablando de mi caso en particular, no digo que TU no te preocupes por sí la sombra de los ojos combina con tu ropa, recuerda que eso es SUMAMENTE importante)
bueno, ya, tengo mucho trabajo, by!!

Mahatma dijo...

Cuando alguien se va algunas personas lo lamentan, otras se alegran porque esa persona ya no esta en este mundo de sufrimiento, la perdida duele, pero el tiempo lo cura todo, hasta las personas que nos AMAN nos olvidan tarde o temprano, ya que entregan su amor a alguien mas, la realidad es que nadie somos necesarios, la vida sigue con o sin nosotros, y solo las personas que realmente nos aman nos extrañaran y nunca nos olvidaran.

Romina Power dijo...

HE PENSADO MUCHAS VECES EN COSAS SIMILARES, SIN EMBARGO LLEGO A LA MISMA CONCLUSIÓN DE QUE TODO ES TAN CORTO Y TAN FRÁGIL Y NO SOMO MÁS QUE PARTICULAS QUE SE PERDERÁN...

ESPERO HAYA ALGO MÁS.

SALUDOS OIGA.

Vicky ZR dijo...

Huy, filosofar, a mí eso me da miedo, luego se encuentra uno con cosas muy feas que para acabarla son ciertas...

Kitsunea dijo...

A veces, por simples condiciones no podemos evitar pensar en como seria nuestra ausencia. Pero habra que creerlo. Todos terminaran olvidando tus acciones, las recordaran de vez en cuando. O no sabemos cuantas personas nos estan esperando en algun otro lado. Pero por minimo, ten en cuenta que yo si extrañaria tus entradas en el blog.. hacen pensar y en cosas que si valen la pena..
Bueno creo que eso es todo..
Ciaoo...
:*

Kitsune!*